sábado, 22 de marzo de 2014

EL MARAVILLOSO MUNDO DE LOS PURÉS

He decidido hacer este post para facilitar medidas y cantidades a otras familias que tengan que hacer puré para congelar y no puedan hacerlo cada día. Yo eché de menos que alguien me facilitara la faena. Que no es nada difícil, pero le vas a hacer por primera vez la comida a la personita que más quieres y eso...a mi me daba respeto! 

A los 6 meses empezamos a introducirle la verdura con pollo o ternera a Rubén, tal como nos recomendó el pediatra. Ya nos había dado una tabla, que había hecho un pediatra amigo suyo, donde te explicaba cada mes lo que le podías introducir y las cantidades recomendadas.

Nunca había hecho un puré, fue toda una experiencia, je je.

Además, tenía que hacerle el puré para dos semanas, porque trabajando no tengo tiempo de hacerle la comida cada día (y no quiero darle más faena a la yaya). Así que calculé las cantidades por semanas: si cada día le tocaban unos 30g de pollo, 30 x 7 días = 210g. Y esa es la cantidad de pollo que le compraba (aproximadamente, siempre haciendo de más). Con la ternera exactamente igual.

Si cada día le tocaba una zanahoria, una patata pequeña y 4 judías verdes, hice los cálculos para dos semanas y compré: 14 zanahorias (si eran muy grandes valían por dos), 14 patatas (igual que las zanahorias) y unas 60 judías.

Las verduras la cocía en una olla con un poco de agua (digo poco agua porque luego al echarle toda la verdura sube bastante, pero no hay mucha). Y la carne a la plancha con un poco de aceite. NADA DE SAL. 

Cuando las verduras estaban cocidas las trituraba con el mismo agua y dividía en dos ollas el puré, intentando que hubiera la misma cantidad. 
A una le echaba el pollo y lo trituraba todo. A la otra la ternera.

Una vez tenia las dos ollas de puré de verdura y carne, cogía 14 vasitos de los purés de fruta del Mercadona (digo la marca porque a mi me van genial y mi amiga Gemma también los utilizó) y rellenaba 7 de puré de verdura con pollo y 7 de ternera. Para mi tienen la medida perfecta. Una vez tapados les ponía una T o una P en la tapa para que la yaya fuera alternando al dárselo.

Y cuando estaban fríos...al congelador. 

Mi suegra los saca del congelador el día de anterior a dárselo. Y un poco antes de que se lo vaya a dar lo calienta bastante y lo chafa mucho con un tenedor (después de descongelarlos tienen más grumos). Rubén se los come genial.

Está claro que como las cosas recién hechas no hay nada, pero si congelas el puré al poco de hacerlo, no pierde sus propiedades.

Espero que sirva de orientación si alguien lo necesita. 

P.D: la semana pasada ya le introdujimos la calabaza, el apio, el puerro, el conejo y el lomo. Con la carne tomé las medidas como con el pollo y la ternera, pero con las verduras lo hice bastante a ojo: una calabaza, dos puerros, un apio, unas 40 judias, 10 patatas y 10 zanahorias. Hice toda la verdura en dos ollas. Lo triture y luego hice 4 grupos que mezclé con los 4 tipos de carne. Luego en los botecitos con las iniciales en las tapas. ¡¡Tiene para un mes!! :)  

Besitos




lunes, 10 de marzo de 2014

LAS DOS CARAS DE LA LACTANCIA MATERNA

Antes de dar a luz, son muchas las personas que te preguntan si le vas a dar el pecho a tu bebé. Parece que si no tienes intención de dárselo eres mala persona.

Muchas madres que han dado el pecho alargan la lactancia hasta los dos y tres años del niñ@ porque, según cuentan, es una experiencia maravillosa.

Pues bien, esa experiencia yo no la describiría como maravillosa, porque, como todas las cosas, tiene su cara y su cruz. Que quede constancia de que ha sido una vivencia bonita, pero yo me sentí un poco engañada...así que os contaré mi experiencia.

Para mi (y mi marido que lo vivió conmigo), la CARA de dar el pecho es la comodidad de tener siempre a punto el alimento, a la temperatura ideal, sin tener que llevar el agua en un termo, la leche en polvo en los envases (previamente medida), biberones, etc. Así como no tener que preocuparte de la esterilización de todos los utensilios.
Tienes la leche en cualquier momento, es cómodo de dar, pues, cuando le pillas el truco, puedes hacer más cosas a la vez (no me refiero al pino-puente, sino a leer, escribir, mirar el móvil, etc.).

Otra de las cosas positivas es lo económico que sale. No es que salga barato, sino GRATIS. Y, si te pones a pensar, ¿qué cosas quedan gratuitas hoy en día? La verdad es que la leche artificial es bastante cara.

Además, la leche materna, aporta muchos nutrientes al recién nacido y previene de enfermedades e infecciones.

Enseguida pierdes peso y recuperas la figura. Al mes de haber tenido a Rubén pude ponerme de nuevo los pantalones de antes de estar embarazada y al cabo de cinco meses tenía una talla menos.

Y, según algunos estudios, retrasa o previene la aparición del cáncer de mama. Este punto me sorprendió muchísimo y me animó a probar de darle el pecho al pitufo.

La CRUZ de la lactancia materna (bajo mi punto de vista) es la esclavitud que supone. Sobre todo los primeros quince días, cuando todavía te estás recuperando del parto y no tienes toda la movilidad que te gustaría. Tienes la sensación de no saber hacer otra cosa. Tu hijo depende solamente de ti y eso causa mucha presión.
Estás muy atada y tienes poco margen para alejarte del baby (para ir a comprar o al médico, por ejemplo).
Se hace duro estar de día y de noche al pié del cañón, sin poder descansar a penas. Repito, esto es un periodo concreto de tiempo, no dura eternamente.

Si encima trabajas ya es la bomba, pues tu mejor amigo pasa a ser el sacaleches, con el que almacenas la leche, sí, pero que da una sensación de frialdad y de vaca lechera total.

Además, debes llevar una dieta equilibrada, esto no quiere decir que tengas que dejar de comer dulces o de tomarte una copa de vino un día puntual, pero sí que debes comer bien para que el niño reciba todos los nutrientes y vitaminas posibles y coja peso y crezca de manera saludable.

Si te da vergüenza o reparo dar el pecho en público...piénsalo dos veces antes de decidirte por la lactancia materna. Sinceramente opino que es una "tontería" no querer dar el pecho en una cafetería, centro comercial, tienda,...pues si el niñ@ tiene hambre debe comer, es una necesidad básica. Además de que si estás mucho rato sin vaciar el pecho puedes ponerte en riesgo y sufrir dolor innecesario. Hoy en día la lactancia materna se concibe como lo que es, algo natural.

Otro inconveniente es la ropa que te pones. Debes tener en cuenta que sea lo suficientemente ancha como para poder dar el pecho cómodamente para ti y el bebé. Así que durante un tiempo te tienes que olvidar de vestidos muy cerrados por arriba. 
Mi amiga Mónica me contó un truco que usaba ella (sin usar camisetas de lactancia). Consiste en ponerte debajo de la camiseta que se ve, una camiseta de tirantes. De esta forma, cuando das el pecho te levantas la de arriba y te bajas la de debajo y no coges frío en los riñones ni enseñas la barriga.

Algunas mujeres se sienten mal con el aspecto de sus pechos después de la lactancia materna. Quedan flácidos y vacíos. Con el tiempo y un poco de ejercicio se pueden tonificar.

Una de las peores cosas, creo yo, son las grietas que te pueden salir si el niñ@ no se coge bien o la irritación, que son, ambas cosas, muy dolorosas. Puedes llegar a temer la hora de lactar del pequeñ@.

Con todo esto no quiero asustar a nadie, pero si advertir de que la lactancia materna no es un camino de rosas, como algunas mujeres lo pintan. 
Así que a todas las que decidáis o hayáis decidido lactar o ya estéis lactando...¡MUCHA PACIENCIA! Todo pasa (lo bueno y lo menos bueno...).

Os dejo algunos enlaces interesantes.

http://cuidoamibebe.mx/sabias-que-la-lactancia-materna-previene-el-cancer-de-mama/

http://cominolas.blogspot.com.es/2010/10/la-lactancia-materna-ventajas-e.html

¡Besitos y ánimo! 

domingo, 2 de marzo de 2014

ESCOGER LA HABITACIÓN

Cuando recibimos la noticia de que Rubén venía de camino, una de las primeras cosas en las que pensamos fue en su futura habitación (cuál sería, cómo nos gustaría que fuera, colores, muebles…).


Así que empezamos a pedir opinión a amig@s y familia sobre las habitaciones convertibles, pues nos llamaban la atención. Las experiencias con este tipo de muebles eran muy buenas y las ventajas nos parecieron muchas: todos los muebles iban a juego; eran muy prácticos porque llevan el cambiador y la cuna todo en uno; teníamos mucho espacio para ropa y los mil cacharritos del baby; la cuna era muy grande y se podía aprovechar mucho tiempo; cuando el niño empezara a usar cama sólo teníamos que comprar un colchón (nos evitábamos el gasto de cama nueva, mesita y escritorio), …
Y los inconvenientes eran la “inversión inicial” que había que hacer y que al tener mucho tiempo los mismos muebles nos podíamos cansar.


Después de poner en una balanza los pros y los contras, nos convencimos por comprar una habitación convertible. Nos gustó mucho la marca Ros y nos hicieron la habitación como la quisimos. Escogimos colores neutros (blanco, gris y naranja), pusimos muchos cajones y baldas (nos dijeron que al ser niño tendría menos cosas para colgar) y los tiradores redondos con posibilidad de cambiarlos cuando Rubén creciera (sin que se viera la marca de los primeros agujeros).


Pintamos la habitación en un tono gris que según la luz parece lila y transmite tranquilidad.


Encima de la cama pusimos tres estanterías en forma de cubo para poner cuentos y peluches; en la otra pared le hicimos una pizarra para que, cuando fuera más mayor, pudiera pintar libremente. Y justo en ese espacio es donde irá el escritorio, así que la pizarra la podrá usar para anotar tareas y deberes.
Compramos unas pegatinas para pared con todas las letras del abecedario transformadas en animales. Pusimos entre las estanterías “Rubén” y las letras sobrantes las repartimos alrededor de la pizarra.




La lámpara la cogimos muy sencillita: en blanco y con nubes talladas en la madera. El estor también blanco para que entrara mucha luz.


Os dejo el enlace al catálogo de Ros.

http://www.ros1.com/ca/



Besitos.







sábado, 8 de febrero de 2014

LA DEMANDA Y EL "DESTETE"

Cuando empecé a darle el pecho a Rubén, coincidí con varias personas que habían sufrido mastitis y me contaron que era algo muy doloroso.
Siempre estaba muy pendiente de darle el pecho que tocaba para no tener mucha leche acumulada, pues enseguida notaba dolor y me asustaba.


Los primeros 4 meses Rubén lactaba “a demanda” (cuando él quería). Esto es algo que mucha gente no entiende; pues ¿cómo puede ser que haya niñ@s que estén todo el día mamando? ¡Tienen que hacer la digestión! Y es que antes era cada tres horas, pero, como todo, hay “modas”.
Así que teníamos que explicar que los bebés no sólo maman porque tengan hambre, sino que también beben porque tienen sed o se calman cuando están nerviosos. Y que la digestión de la leche materna dura entre 20 y 30 minutos. Además de que los niñ@s maman en función de la leche que necesitan para el día siguiente; así que hay días que se pasan horas enganchados para tener más alimento el próximo día. Y no porque la leche de la madre no les alimente, por ejemplo (esto me lo explicó una enfermera del hospital y me fue genial saberlo, puesto que siempre piensas en lo peor).


Poco a poco, el peque fue teniendo más o menos unos horarios que ya nos dejaban “organizarnos”. Tenía sus horas de dormir, también, y podíamos calcular cuándo querría comer de nuevo.
Así que pude empezar a ir al gimnasio, por ejemplo, estando tranquila. Pues sabía que aguantaba 1h y media entre toma y toma.


El “destete” me tenía intranquila, ya que pensaba que al dejar de darle el pecho también podía coger mastitis. Pero al hacerlo de forma progresiva ha ido todo sobre ruedas. Os cuento.


A los 4 meses le introdujimos la papilla de frutas y, como es un tragón (como su bisa Jesús) pues le encantó. Así que ya me quité una toma al día.
Además, cuando empecé a trabajar me sacaba leche cada mediodía para dársela en bibe al día siguiente. Los primeros días enseguida me notaba el “subidón” e incluso me dolía el pecho cuando llegaba a casa por la tarde. También aprovechaba después de darle la fruta (sobre la 17h) o mientras se la daba mi marido, para sacarme toda la leche que podía. Fue una esclavitud, parecía que estaba todo el día igual. Así que a las dos semanas me “rebelé” y dejé de sacarme leche en el trabajo. Me esperaba a llegar a casa y mientras Rubén merendaba me sacaba. Como llevaba desde por la mañana sin darle pecho me salía mucha leche en poco rato y ya tenía para el día siguiente.


A los 5 meses empezamos con los cereales, así que me quité otra toma y rápidamente se me reguló la subida de la leche.
Como entre semana el niño casi no me estimulaba (sólo mamaba 3 veces: a media tarde, a media noche y por la mañana antes de irme a trabajar), cada vez me costaba más sacarme la leche con el sacaleches. A los 5 meses y medio empezó a tomar leche de fórmula entre semana, cuando estaba con los yayos y los fines de semana le daba pecho.
A los 6 meses ya empezó a tomar cereales por la mañana y por la noche (en bibe antes de acostarse porque se relaja más), la verdura al mediodía y la fruta a media tarde. Así que tomaba pecho 1 o 2 veces al día máximo (a media tarde y a media noche).
Y como ya no me notaba que me subiera leche ni mucho menos que se me acumulara, hoy hemos decidido que cerramos esta etapa de la lactancia materna. Digo “hemos decidido” porque aunque yo tengo la “última palabra”, ha sido consensudado con Mike, como todas las decisiones que tomamos (y más aún si tienen que ver con Rubén).


Mi amiga Mónica me ha dicho que no me asuste si aún me sale leche en la ducha, pues a ella tardó varios meses en retirársele. Así que seguiré su consejo.


Además, le he consultado al pediatra y al médico de cabecera si es necesario tomarme la pastilla. Los dos han coincidido en que depende de mi, pero que si se me va yendo la leche de forma natural, mejor. Así que, en caso de que se me acumule mucha y, aún sacándome, no se me regule, me tomaré la pastilla para cortarla.


Ahora Rubén come papilla de cereales a las 8 de la mañana, sobre las 11 toma un bibe de 60ml para aguantar hasta la hora de comer (es su almuerzo). De 13 a 13.30h se come la papilla de verduras con ternera o pollo (vamos alternando). Sobre las 17h merienda papilla de frutas. Lo bañamos de 20 a 20.30h y seguido le damos el biberón de 240ml con cereales. Y se duerme relajadísimo.
Cuando se despierta por la noche le damos agua y sigue durmiendo.



¡Besitos!

martes, 28 de enero de 2014

LA PANERA DELS TRESORS O PANERA DE LOS TESOROS

La panera dels tresors o Panera de los tesoros es una propuesta de juego dirigida a bebés de 6 a 12 meses de edad (cuando empiezan a aguantarse sentad@s).


Ya se la he regalado a varios pequeñaj@s (mi primo Daniel, mi hermano Héctor, la bonita Noa,...) y por fin ha llegado el momento de regalársela a mi príncipe, Rubén.


Mañana hace ya 6 meses, así que este fin de semana se la hemos preparado.


Consiste en poner en un cesto planito y redondo, objetos de diferentes texturas y materiales para que el bebé pueda explorar con los ojos, los oídos (algunos hacen ruido cuando chocan), las manos, la nariz (algunos huelen), pero sobre todo con la boca, que es el principal “instrumento” que usan ahora para descubrir el entorno.


La finalidad u objetivo de este juego es desarrollar la autonomía del niñ@, favorecer la coordinación ojo-mano y la motricidad fina (pues tienen que coger los objetos y, para ello, deben ejercer presión con dedos y manos), ejercitar la concentración,...


Los elementos pueden ser infinitos y, aunque algunos pueden parecer peligrosos, debemos recordar que SIEMPRE habrá un adulto supervisando el juego y NUNCA estará el niñ@ solo.
Además, es importante ir renovando los objetos, pues algunos se pueden deteriorar y los peques pueden perder interés por ellos. Si hay alguna cosa que no nos parece segura no hay que ponerla.


Así, podemos poner objetos de distintos materiales. Os dejo una propuesta, pero pueden ser infinitos.


NATURALES: limones, piñas, cáscara de coco, conchas, piedras, ...
MADERA: cucharas, mano de mortero, pinzas de tender, peine, castañuelas, …
CRISTAL: botes de yogur, ceniceros, portavelas, espejos,...
TELA: tul, toalla, terciopelo, seda, …
METÁLICOS: molde de flan, cuchara, colador, llaves, ...
PAPEL O CARTÓN: cilindros de papel de wc gastados, hueveras, papeles arrugados, …
PLÁSTICO: tubo de manguera, cepillo de dientes, pelotas, embudos, …
CON PELO: brochas, pinceles, …
OTROS: esponja, estropajo, cepillo de manos, …


Muchos de estos objetos, además de favorecer el desarrollo de los bebés, les van genial para las encías, pues en esta etapa empiezan a salirles los dientes y los elementos fríos y duros son los que más les gustan. Al ponérselos en la boca y apretarlos les alivian el dolor de las encías.


Os dejo varios links que os explican paso a paso lo que es y cómo se confecciona esta panera. Además de una foto de Rubén jugando.




¡Qué lo disfrutéis!

Besos

jueves, 23 de enero de 2014

MAITENA Y LA LACTANCIA

Esta imagen vale más que mil palabras...

Me encanta Maitena, la descubrí gracias a mi amiga Carmen.

Besitos


martes, 21 de enero de 2014

SACALECHES Y ALMACENAJE DE LECHE MATERNA

Cuando Rubén cumplió los 4 meses me tocó incorporarme a trabajar, así que dos semanas antes empecé a sacarme leche para que mis suegros se la dieran en biberón.


Para no tener sorpresas, en casa ya habíamos probado de darle mi leche con bibe. Como es un tragoncete no hubo problema.


Así que, siguiendo el consejo de mi amiga Mónica, me sacaba leche después de una o dos tomas del día. De esta manera, como Rubén ya había estimulado el pecho, salía la leche mucho más rápido.
Fui almacenándola en las bolsitas Medela que compré en la farmacia (el sacaleches era de la misma marca) y en las bolsitas anotaba la cantidad de leche que había y la fecha de la extracción (así se la dábamos en orden, siempre cogiendo la más antigua).


A los 4 meses ya empezamos a darle la fruta a media tarde, de manera que, cuando llegaba de trabajar, me sacaba leche, sustituyendo la toma que el niño no hacía (al llevar muchas horas sin que el niño mamara me salía mucha leche en poco tiempo). Y esa leche es la que le daban al día siguiente los yayos. Si algún día no podía sacarme mucha por lo que fuera, siempre tenían leche congelada.


Hay que ir con cuidado a la hora de congelar la leche y descongelarla. Os explico cómo lo hacía, por si os sirve. Yo lo miré en una web específica, os dejo también el enlace.


http://albalactanciamaterna.org/lactancia/conservacion-de-la-leche-materna-extraida

Me sacaba la leche en los botecitos que vienen con el sacaleches. Si me sacaba en varios pocas cantidades los iba metiendo a la nevera. Cuando estaban a la misma temperatura (si me sacaba por la tarde los dejaba hasta por la noche) los juntaba haciendo tomas de 100 ml o 120ml y metía la leche en las bolsas y al congelador. Así sabía que cada bolsa era una toma y podíamos ir controlando lo que comía. Al principio no sabes si es mucho o poco porque la lactancia materna es a demanda y no puedes sabes cuánto come el niño. Pero me iba muy bien para saber, más o menos, cuánta tenía que sacarme cada día.


Cuando la yaya tenía que descongelar una bolsa, ponía agua caliente en un vaso y metía la leche congelada directamente. En pocos minutos la leche se descongelaba y cuando estaba a temperatura ambiente se la daba al niño con el biberón.


La leche congelada dura 24h en la nevera después de ser descongelada.


La leche conservada en la nevera, después de ser extraída (sin haberla congelado) dura unos 5 días.


Es importante no guardar la leche en la puerta del frigorífico, pues cada vez que abres la nevera la temperatura cambia y se puede estropear.


Un día se me ocurrió oler la leche que había descongelada y... ¡estaba agria! Rápiamente miré el foro de Alba lactancia materna y ponía esto: “Algunas mujeres han comentado que su leche congelada huele a agria e incluso a rancia. Ese olor se atribuye a un cambio en la estructura de los lípidos como consecuencia de los ciclos de congelación y descongelación en el congelador-refrigerador con eliminación automática de escarcha.
Aunque puede ocurrir que ocasionalmente algún niño la rechace, por lo general no es así y tampoco resulta perjudicial para el bebé.
Congelar la leche rápidamente tras la extracción y calentarla inmediatamente después de sacarla del congelador parece que puede contribuir a que este problema se de en menor grado”.

Espero que os sirva de ayuda mi experiencia.

¡Besitos!

LACTANCIA (parte III)

Una vez dados de alta del control de peso, lo llevábamos a la farmacia una vez por semana (todos los jueves) para tener un control de lo que engordaba. ¡¡¡Una semana llegó a coger 400 gramos!!


Rubén se cogía bien al pecho, pero se le escapaba el pezón a menudo, así que empezamos a usar pezoneras para que la succión le fuera más fácil. A los tres días ya no las necesitó.


Habíamos decidido no darle el chupete por lo menos el primer mes para no crear “interferencias” con la lactancia materna, pues la manera de succionar es distinta y nos dijeron que podríamos causarle confusión. Aunque hemos conocido casos de niñ@s que desde el primer día han llevado chupete y tomado pecho sin ningún problema. A veces subestimamos sus capacidades.


Pero al no darle chupete, Rubén estaba todo el día cogido a la teta. Así que estuvimos intentando que cogiera el chupete casi un mes. Y cuando lo cogió...fue “mano de santo”. Creemos que la persona que inventó el chupete debería tener un monumento, pues, a los que lo cogen, les calma enseguida.


La consecuencia de que el niño usara el pecho para comer, para consolarse, para dormirse,...fue gran dolor y escozor en los pezones. Hasta me planteé dejar de darle el pecho porque cada vez que el peque tenía que mamar me daba un miedo...


Como la comadrona visitaba una vez por semana y no me veía capaz de aguantar a que me viera, fui a la farmacia. Allí me recomendaron cremas que ya me ponía (Purelan de la Medela, una de la Suavinex,...) y que no me hacían nada.
Tuve la suerte de que estuviera allí la mujer del farmacéutico (Miquel) que al oirme no dudó en aconsejarme el aceite Rosa Mosqueta. A ella le había ido muy bien.


Y así lo hice. Cuando Rubén terminaba la toma me ponía un poco en los pezones y justo antes de la siguiente toma me lavaba bien. En una semana estaba totalmente recuperada. Y no he vuelto a tener dolores ni se me han formado grietas.


Os dejo los enlaces de una página que me gusta mucho y me ha ayudado bastante.







¡Besitos!

jueves, 16 de enero de 2014

LACTANCIA (parte II)

Los primeros días en casa fueron durillos. 

Yo estaba constantemente con el niño mamando, así que Mike se encargaba de recoger la casa, hacer lavadoras, limpiar y estar a mi disposición (no lo digo en tono de burla, sino más bien en tono de impotencia).
De hacer la comida se encargaban las yayas, que son unas cracks y nos fue genial, pues era una “preocupación” menos.

La sensación de estos primeros días se podía describir perfectamente con la canción: "soy una vaca lechera...", parecía que no servía para nada más que para eso (que sí, ya es mucho, pero entre las hormonas, los puntos y la nueva situación...me parecía nada). 

A esto se sumaban las visitas de familiares y amig@s, que en todo momento respetaron los "horarios" que les proponíamos (para nosotros poder descansar).

La pregunta estrella era "¿ya te ha subido la leche?". A lo que yo respondía "¡y yo qué sé!". Nunca antes había amamantado. Así que tocaba escuchar: "tendrás los pechos muy duros", "igual te da fiebre", “te dolerán mucho”, ...

El jueves por la tarde noté un “subidón” que hizo que tuviera dos rocas en lugar de pechos y un poco de dolor al lado de las axilas. De fiebre, ni rastro.

El viernes fuimos a la visita neonatal para el control de peso y, para nuestra decepción, Rubén había perdido un poco más.
Así que la enfermera le hizo un control de la bilirrubina (tenía un tono de piel un poco amarillento), pues era habitual que los bebés la tuvieran alta y, a causa de ello, durmieran mucho.

Luego pesó al niño sin pañal y le dí el pecho. Durante la toma me dió varios consejos para que el niño succionara bien y así evitar grietas en los pezones y una correcta alimentación. Después de la toma lo volvió a pesar y nos quedamos tranquilos al ver que ¡sí que engordaba!
De todas maneras, nos dieron leche de fórmula por si, después de darle el pecho, el niño quería un suplemento. Nunca quiso.

El lunes siguiente volvimos al control de peso y Rubén había ganado mucho en ese fin de semana. Así que nos dieron el alta.

Por cierto, le pregunté si había algún alimento que no pudiera tomar dándole el pecho y me dijo que no. Todo lo que yo había comido durante el embarazo el niño lo había probado a través del líquido amniótico, así que ningún sabor le parecería extraño. También me dió un folio con los alimentos que podía tomar para hacer la leche más nutritiva.

Os dejo unos links interesantes.




Saludos.

LACTANCIA (parte I)

Antes de quedarme embarazada, siempre había dicho que daría biberón a mis hij@s para que Mike también participara en su alimentación.
La “moda” de hace unos años a esta parte es dar el pecho “por encima de todo” y yo, al no compartir esta opinión, me autodenominaba “no pro-teta”.
Pensar que yo iba a tener mayor vínculo con mi hijo por darle el pecho me parecía egoísta de cara a mi marido, pues sólo el hecho de haberlo llevado dentro ya me premiaba con momentos y sensaciones que sólo yo podía tener.  


Mis padres nos criaron con biberón a mi hermana y a mi (por cuestiones laborales) y crecimos fuertes, sin enfermedades graves y sintiéndonos bien.


Pero fue precisamente Mike quien me animó a probar de darle pecho cuando naciera. Si no “podía” (la leche no le alimentaba lo suficiente, tenía mucho dolor, el niño no se cogía bien, se me formaban mastitis,...) le daríamos biberón y listos. Y así lo hicimos.


Cuando Rubén nació, enseguida me lo puse al pecho y se cogió. Me aconsejaron las enfermeras que me lo pusiera mucho para estimular la subida de la leche y seguí su consejo.


En el hospital, el peque dormía mucho y, aunque lo poníamos mucho a mamar, al salir del hospital había perdido 300gr (más de lo que el pediatra consideraba “normal”).
Así que nos dieron cita para hacerle un seguimiento de peso y nos fuimos a casa (era miércoles, 31 de julio de 2013).

lunes, 13 de enero de 2014

CREMAS ANTI ESTRÍAS

Durante el embarazo, una de las cosas que más me preocupaba era que no me salieran estrías.
Enseguida (desde la semana 8) empecé a ponerme crema para tener la piel bien hidratada y más elástica.

Pregunté a varias amigas y me recomendaron “Trofolastin” de Carreras. Incluso mi suegra me dijo que era muy buena y que ella ya la usó cuando estuvo embarazada de mi cuñado (hace 33 años). Pica un poco el precio y hay chicas que opinan que huele mal. A mi me gustaba el olor.

Así que esa me puse (tanto en pecho como en cintura y caderas).


También depende mucho de cada persona. Tengo una amiga que se ha puesto Nivea (la del bote azul de toda la vida) y no le ha salido ninguna estría. Y conozco a chicas que se han cuidado con cremas específicas y les han salido.

Lo importante es tener la piel bien hidratada y pensar, si salen, que son heridas de la guerra más bonita que una puede luchar.


Yo procuraba ponerme la crema cada noche después de ducharme. Si no la tenía a mano (me la llevaba al gimnasio y a veces se me olvidaba en la bolsa) me ponía cualquier otra hidratante.


No me salieron estrías durante el embarazo, pero al dar a luz y perder barriga me vi unas líneas muy finitas rojas por toda la zona abdominal. Para evitar que se me pusieran blancas y que ya no tuviera solución, empecé a ponerme gel puro de Rosa Mosqueta (en aceite me quedaba muy “pringosa” la piel).
Poco a poco esas pequeñas estrías se me están difuminando y ya casi no se ven.

Os pongo fotos también de las antiestrías de ISDIN y SUAVINEX.




Y ahí van algunos links con consejos para evitar que te salgan estrías durante el embarazo.
http://www.bebesymas.com/salud-de-la-madre/prevenir-las-estrias-en-el-embarazo

http://espanol.babycenter.com/a12800025/estr%C3%ADas-durante-el-embarazo

http://www.serpadres.es/embarazo/ejercicios-belleza-embarazo/10-trucos-para-prevenir-las-estrias-en-el-embarazo.html


Saludos.